Capítulo 1: El Bosque Desaparece

Lila, Max y Tito se levantaron temprano al día siguiente, llenos de determinación. Equipados con guantes y bolsas de basura, se dirigieron al bosque. Comenzaron a recoger botellas, bolsas y otros desechos que flotaban en el agua y se acumulaban en el suelo. Pronto, más niños y adultos del pueblo se unieron a ellos. Todos trabajaban juntos, algunos recogían basura, otros plantaban árboles y flores. Las aves regresaron a cantar y los animales comenzaron a aparecer nuevamente. Los niños de la escuela ayudaron a plantar flores y a hacer carteles sobre la importancia de reciclar. Los adultos comenzaron a usar menos plástico y a organizar jornadas de limpieza. Lila y Max organizaron talleres en la escuela donde enseñaban a sus compañeros a reciclar, reutilizar y reducir el uso de plástico.

Durante el primer taller, Max mostró a sus compañeros cómo hacer macetas con botellas de plástico recicladas. "Miren, chicos, podemos darles un nuevo uso a estas botellas en lugar de tirarlas", explicó mientras llenaba una botella cortada con tierra y plantaba una semilla. Lila, por su parte, enseñó a hacer bolsas de tela reutilizables a partir de camisetas viejas. Los niños se divertían creando y aprendiendo al mismo tiempo. Tito, con su energía inagotable, corría de un lado a otro, animando a todos con su alegría contagiosa. Al final del día, el bosque estaba un poco más limpio y todos se sintieron muy orgullosos de su trabajo. Pero sabían que aún quedaba mucho por hacer.

A medida que los días pasaban, más y más personas se unieron a la causa de Lila, Max y Tito. Los niños de la escuela ayudaron a plantar flores y a hacer carteles sobre la importancia de reciclar. Los adultos comenzaron a usar menos plástico y a organizar jornadas de limpieza. Poco a poco, el bosque comenzó a recuperar su verdor y los animales volvieron a cantar y jugar entre los árboles. Lila, Max y Tito se dieron cuenta de que, cuando todos trabajan juntos, se pueden lograr grandes cambios.

Un día, mientras plantaban un árbol, Lila tuvo una idea. "¿Qué tal si organizamos una feria ecológica para enseñar a todos cómo cuidar mejor del planeta?" Max y Tito estuvieron de acuerdo, y así comenzaron los preparativos. Repartieron invitaciones, prepararon juegos educativos y planificaron actividades divertidas para todas las edades. La feria ecológica fue un gran éxito. Hubo talleres de reciclaje, puestos de comida saludable, juegos sobre el cuidado del agua y exhibiciones de artesanías hechas con materiales reciclados. Los niños participaron en una competencia para ver quién podía recoger más basura en el menor tiempo posible, y los ganadores recibieron premios ecológicos.