En un pequeño y encantador pueblo llamado Verdealegre, vivían tres grandes amigos: Lila, una niña curiosa y valiente; Max, un niño inteligente y siempre dispuesto a ayudar; y Tito, un perro muy juguetón y fiel. Los tres pasaban sus días explorando el bosque cercano, jugando en el parque y cuidando de su hermoso jardín. El bosque y el río que lo atravesaba eran sus lugares favoritos, llenos de árboles altos, flores de colores y animales amistosos. Sin embargo, en las últimas semanas, Lila había notado algo extraño.
Una mañana, mientras paseaban por su ruta habitual, Lila, Max y Tito observaron que el bosque ya no estaba tan verde y limpio como solía ser. Los árboles parecían más tristes, y el suelo estaba cubierto de basura. Max, con su aguda mirada, señaló un riachuelo que solía ser cristalino pero ahora estaba turbio y lleno de residuos. "¿Qué está pasando aquí?" preguntó Lila con preocupación. Tito, con su agudo olfato, encontró una botella de plástico y la llevó a sus amigos. Max, siempre listo con una respuesta, dijo: "Creo que el bosque está enfermo por culpa de toda esta basura y la contaminación". Los tres amigos se miraron, sabiendo que tenían que hacer algo para ayudar.
Esa tarde, se reunieron en la casa de Lila y hablaron sobre lo que podían hacer. Decidieron que su primera misión sería limpiar el bosque y el río. “Podemos empezar recogiendo la basura y luego plantar nuevos árboles y flores”, sugirió Lila. Max añadió: "Y también podríamos hacer carteles para enseñar a todos en el pueblo cómo cuidar nuestro entorno". Tito ladró en señal de aprobación, mostrando su entusiasmo. Los tres amigos estaban determinados a hacer una diferencia. Prepararon carteles y folletos para invitar a los habitantes del pueblo a unirse a su causa. "Si todos colaboramos, podremos lograrlo", dijo Lila con esperanza.
Esa noche, antes de irse a dormir, Lila, Max y Tito visitaron a la anciana Rosalía, la sabia del pueblo, para pedirle consejo. Rosalía les contó que hacía muchos años, el bosque era un lugar mágico y saludable gracias a los cuidados de los habitantes. "Necesitamos volver a cuidar de nuestro entorno como solíamos hacerlo", les dijo. Inspirados por sus palabras, se embarcaron en su misión verde. Lila, Max y Tito sabían que con trabajo duro y la ayuda de su comunidad, podrían devolverle la vida al bosque.